domingo, 16 de noviembre de 2014

De pronto ya no entendía nada.

Parpadeé y ella era completamente distinta, al menos para mi. Tan distinta que me hizo preguntarme cuanto tiempo tuve los ojos cerrados. De pronto quería recorrer la curvatura de su espalda con mis dedos y maravillarme con su increíble culo desnudo. La sola idea de quitarle lentamente los pantalones enviaba un escalofrío por mi columna vertebral. De pronto quería mirar sus ojos a través de sus ligeramente achinadas rendijas y besarla para que sonriera apenada. Quería hacerle el amor apasionadamente y que sintiera que mi pecho es el lugar mas seguro del mundo para dormir. De pronto me gustaba como me miraba como un maestro cuando le hablaba y quería enseñarle todo lo que sé y aprender todo lo que ella sabe. De pronto ya no entendía nada, ¿Que había pasado con mi amiga?

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