lunes, 23 de marzo de 2015

Google puede matar soñadores.

Todos los días Gonzalo observa a través de sus lentes bifocales como sus pequeños dedos arrugados deletrean el nombre de su amada de la infancia en el teclado solo para borrarlo inmediatamente luego de verlo escrito debajo del imponente logo de Google.

Cuando llegas a cierta edad hay pocas cosas que perder, la esperanza que ella siga viva es una que no está dispuesto a abandonar aún. Él afirma que esa incertidumbre es lo que lo mantiene vivo, al menos fue lo que lo hizo aprender a usar la computadora.

sábado, 21 de marzo de 2015

El sol pinta sin brocha.

El sol se levanta entre las montañas y yo me elevo agarrado de la cuerda alrededor de él hasta estar lo suficientemente cerca a la punta de un arbol para agarrarme y desde lo alto observar fascinado como el mundo se pinta todo de amarillo a su paso.

Es curioso como los problemas se ven insignificantes si los miras desde otra perspectiva. "Si el sol debe pintar el mundo entero de amarillo sin siquiera una brocha y además hacerlo en cuestión de segundos entonces nosotros no tenemos de que quejarnos" pienso mientras sonrío sentado en la cima viendo como mis problemas agitan sus manos intentando llamar mi atención desde abajo.

sábado, 7 de marzo de 2015

Luego tocará seguir corriendo.

El problema de pasar la vida entera escapándole a tus problemas es que nadie aguantará correr a tu lado por siempre y de pronto cuando te cansas de correr te encuentras en un lugar extremadamente solitario y alejado de cualquiera que pueda ayudarte.

Quisiera tener más energía para seguir corriendo pero todos debemos descansar eventualmente, así te atrapen tus demonios. Esos malditos de energía infinita que viajan abrazados a tu sombra haciendo imposible sacudirtelos y añadiéndole peso a tu viaje. Esos que se alimentan cada día para crecer y volverse cada vez mas fuertes y pesados.

Y aquí finalmente agotado de correr y de mentir puedo confesar que necesito de los que dejé atrás. Mi armadura está en el piso y se ha vuelto demasiado pesada para cargarla conmigo. No tengo con que defenderme ya. Quizás debí haberles pedido que fueran mi armadura pero no tengo ni idea de como pedir algo como eso. No sé como pedir ayuda. Después de 26 años de correr es lo único que se hacer y eso es una maldita lástima cuando ya no puedes correr más.

Entonces aquí estoy... solo y atrapado. Siendo devorado vivo por mi mismo. Siendo desmembrado lentamente, agotado e indefenso. Por ahora toca sentarme a esperar en la penumbra absoluta solo e incapaz de luchar, a ver si después de ser devorado aun queda algo para seguir adelante. A ver si me quedan brazos para volver a escapar. A ver si me quedan piernas para seguir corriendo.