sábado, 24 de diciembre de 2011

Mi regalo favorito.

Un hombre sale a la sala de su casa y ve a una mujer acostada debajo de su árbol de navidad:

-¿Que haces ahí?
-¿No me querías de navidad?
-Pero me dijiste que te daba miedo.
-Si, tengo miedo. Pero mejor que te agarren la mano cuando tengas miedo a tenerlo sola. ¿No?
-Puedes meterte debajo de la sabana, eso siempre me quita el miedo a mi.
-Si podría, pero no te tendría a ti.
-Buen punto, soy bueno agarrando la mano.
-¿Y yo? ¿Para que soy buena?
-Para matarme.
-¿Matarte?
-Si. Me matas.
-¿Como te mato?
-De muchas maneras. De amor la mayoría de las veces.
-Ah bueno. Gracias entonces.
-De nada.
-¿No me vas a dar la mano?
-Si, ¿Sabes que? Eres mi regalo favorito y eso que me regalaron un Play 3.
-Pero el Play 3 tiene muchos juegos.
-Si, pero los que juego contigo son mas divertidos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Existiendo a tu lado.

Un día despierto y abro los ojos a medianoche en mi pequeño departamento en París. Miro el techo un rato largo, no se si con la mente en blanco o pensando tantas cosas que me era imposible elegir una sola. Apenas y tengo ganas de mover mis brazos pero la sed es demasiada para suprimirla cerrando los ojos el suficiente tiempo para volverme a dormir así que me levanto.

Abro la nevera y veo un jugo de naranja natural, una leche que tiene tanto tiempo ahí que he desarrollado miedo a acercarmele y una jarra de agua. Me voy por el jugo de naranja que siempre he pensado que debería ser infinito o en su defecto gratis, me sirvo un vaso y lo vuelvo a meter en la nevera. Miro la leche y decido acercar mi mano al cartón para finalmente botarlo, pero a medio camino me arrepiento por miedo a que el olor que debía tener me quitara el sueño. Mañana lo hago, soy un procrastinador por excelencia.

Me acerco al balcón. Recuerdo la pésima vista que tenía el balcón de la primera vez que me mude a Paris y automáticamente me acuerdo de ti. Recuerdo que hiciste que me enamorara de ese balcón por la poca ropa con la que saliste ese día. Luego reflexiono y pienso que así hubieses salido con una bata larga o un suéter cuello de tortuga igual hubiese caído a tus pies.

Esta vez mi balcón tiene una vista de la torre Eiffel a lo lejos. La torre Eiffel en la noche de París encendida de color amarillo es increíble, en ese momento desee que estuvieras ahí conmigo. Desee que tocaras el timbre de mi casa, que estuvieras empapada por la lluvia que en realidad no estaba cayendo pero que haría todo mas romántico. Te pararas frente a mi sin entrar por la puerta y dijeras: "Je t'aime" para darle el toque final Parisiano a toda mi fantasía. Yo me quedara paralizado como solía hacer cuando me maravillaba tu belleza. Creo que siempre te diste cuenta de eso y ademas lo disfrutabas. Yo a veces pensaba que podía parecer poco elocuente o hasta lento y torpe frente a ti pero no era eso, era que simplemente se me hacía difícil pensar en otra cosa que en lo hermosa que eras y eso hacía que todo lo demás pasaba a segundo plano, incluso mantener conversaciones.

En fin, tu me decías eso, yo me paralizaba y tu me abrazabas. Estabas empapada, yo estaba sin franela pero no me daba frío, yo compartía mi calor contigo y ese calor se triplicaba por estar al fin cerca de ti. Yo te olía el pelo, olía a lluvia pero olía increíble, olía a ti. Me mirabas a los ojos y como imanes mis labios buscan los tuyos a pesar de cualquier resistencia que pude haber puesto, que obviamente no puse.

Cierro la puerta, nos acercamos a mi cama, te acuesto y me acuesto a tu lado, te beso y mis manos suben por tus piernas y por debajo del vestido de tela fina que tenías, siento tu piel erizarse no se si por el frío o por mis caricias pero igual sonrío y cuando ves esto te sonrojas. Suena el timbre y despierto de mi fantasía, sigo viendo la torre Eiffel amarilla lejos en el horizonte y mi jugo de naranja se boto un poco en mis pies. Vuelve a sonar el timbre y me pregunto quien lo tocará a esta hora.

Abro la puerta y es mi vecina, una vecina con la que solía mantener una relación casual. Ella me dice que está agradecida que este ahí porque necesita compañía, me mira a los ojos y me pregunta si estaba pensando en ti. Si, ella sabe de ti. Ella solía decir que ella y todo el resto de las mujeres con las que he estado me tenían era solo prestado porque yo supuestamente soy tuyo y de nadie mas. Me besa, me lanza a la cama y me hace el amor. O mas bien tenemos sexo, creo que nunca he hecho el amor después de ti.

Nos acostamos desnudos en mi cama, ella me abraza, yo miro al techo. Vuelvo a pensar en nada, vuelvo a pensar en ti. Me pregunto cuantas veces me has prestado y si sabes que siempre me devuelven. La miro a ella, le huelo el pelo, no huele tan bien como el tuyo, o el tuyo de mi fantasía. Pienso en todo lo que puede ser romántico, pienso en la película Jeux D'enfants, pienso en canciones de Jorge Drexler, pienso en El Amor en tiempos de Cólera, te pienso a ti, de protagonista de todas. Pienso que mientras mi imaginación te tenga de protagonista de mis fantasías mi realidad siempre quedará mal a su lado.

Porque mientras tu estés por ahí existiendo me cuesta aceptar el hecho que no estoy ahí, existiendo a tu lado.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El día que nadie se lanzó a presidente.

Y un día nadie se lanzó a la presidencia.

Llegó el día de las elecciones y no se inscribió ningún candidato.

El presidente actual ya no podía seguir en el poder por una ley que escribieron luego de que diagnosticaron una rara enfermedad que se contrae al estar mucho tiempo con demasiado poder, así que el presidente se vio obligado a terminar su mandato, abandonar su puesto y dejar el trono vacío por primera vez en la historia.

Al principio hubo gran confusión. ¿Se podía vivir sin presidente? ¿Sin un líder? ¿Sin un mesías? Esa confusión eventualmente se convirtió en pánico y ese pánico provocó una gran crisis.

Nadie iba a trabajar, nadie iba al colegio. La gente ya se había preparado para este momento por ordenes del último presidente, el sentía que debía hacer su última gran contribución al país antes de dejarlo y por esto ordenó a la gente almacenar comida y otros insumos para prepararse para el día sin presidente.

La prensa mundial estaba consternada. ¿Como avanza un país sin líder? ¿Que hace la gente si no se le dice que hacer?

Un día un hombre se queda sin comida. Era impensable, el se había preparado, el había seguido las ordenes. ¿Ahora que? ¿Como se puede sobrevivir sin comida? ¿A quien se le puede pedir ayuda?

Decidió consultar en internet pero recordó que tenía ya un par de días sin electricidad porque los trabajadores de la empresa eléctrica también se quedaban en sus casas.

De pronto recordó que tenía libros guardados, recordó que solía consultar libros cuando era joven y estudiaba en el colegio. Siempre le había gustado leerlos a pesar que a la mayoría de sus amigos le parecían aburridos, a el siempre lo ayudaron a aprender cosas nuevas, quizás ahora podrían ayudarlo también.

Bajo a su sótano y abrió una caja, la caja tenia un discman, un supernintendo, unas mascoticas virtuales y muchas otras cosas obsoletas desde hacía tiempo. Luego de sacar todas esas cosas encontró unos cuantos libros al fondo de la caja los cuales abrió y ojeo rápidamente. Los agarró todos, los subió a la sala cerca de la ventana y se propuso a leerlos.

Un día la vecina del frente se asoma por la ventana de la sala de su casa, ella está preocupada porque se está agotando la comida en su casa y tiene la vista perdida en el horizonte intentando encontrar una solución. En ese momento ve al señor de los libros llegar con bolsas de comida en una mano y bolsas de libros en la otra. Ella abre la puerta sin pensarlo y corre hacia el. El le cuenta de los libros y de todo lo que ha aprendido con los que tiene en su casa y los que están en la biblioteca ahora abandonada.

Ella le pregunta de la biblioteca, lee libros y encuentra comida, gracias a esto sobrevive y sobrevive su familia. La voz se corre, la gente empieza a salir de sus casas. Algunos empiezan a ir a trabajar, los profesores empiezan a ir a los colegios y a las universidades y los alumnos con ellos.

El país se normaliza, hay empleos, hay educación y ahora hay libros, muchos libros.

De pronto los libros están de moda. A Paris Hilton le toman fotos en una biblioteca, ahora todos leen, todos intercambian libros y todos escriben.

Pasa el tiempo, todos leen, todos son sabios, todos trabajan, todos estudian, todos empujan al país hacia adelante, gracias a todos hay progreso.

Un día varios años después la gente recuerda que siguen sin presidente. Deciden nominar al hombre que puso los libros de moda y es llamado a dar un discurso público.

Llega el día, hay prensa nacional e internacional, gran expectativa y sobretodo mucha tensión. ¿Que discurso dará el hombre que salvó al país? ¿El nuevo gran líder?

El hombre sube a la plataforma, le da la mano a un par de grandes escritores y se escucha los sonidos de sus zapatos acercándose al podio como si se tratara de un gigante de un cuento. El hombre se acerca al micrófono y se escucha un gran pitido agudo provocado por el feedback, la gente se perturba y el hombre se aleja del micrófono. Se escucha como se aclara la garganta, la gente está mas atenta que nunca, finalmente el hombre dice:

"¿Y si le dejamos los mesías a las iglesias?"

Y se va.

martes, 13 de diciembre de 2011

A pesar que nunca estés.

Un día te pienso sentado en el cafetin de la estación de trenes de Bari. Me di cuenta que había olvidado que hace un par de años había decidido conocer el mundo en un esfuerzo de dejar de conocerte. Me enamore del mundo para desenamorarme de ti, o así me lo hice creer.

Tengo ya 3 años sin hablar contigo, 3 años desde el día ese que decidí dejarte atrás y empezar a aprender a vivir sin ti. Me mude de París y me devolví un rato a Venezuela. Me dedique a pintar en una cabaña cerca de la ciudad de Mérida que me prestó un amigo pudiente que me presentaron un día que recitaba poemas en casa de una amiga que se autodenominaba bohemia.

Siempre me pareció curiosa la gente que se autodenominaba de alguna manera, a mi me resultaba muy difícil eso. Para mi siempre fui "el chamo que le gusta escribir o hacer cine", me parecía pesada la etiqueta poeta, escritor o cineasta. Me cuesta imaginar que tengo el mismo título que Pablo Neruda, Gabriel García Marquez o Stanley Kubrick. Si aun no me acostumbro a autodenominarme adulto puedes imaginarte como es con las otras etiquetas.

Este amigo un día deliró por unos poemas que le regalé, el afirmo que se enamoró de ti solo por como te describía. Me decía que para escribir cosas así había que ser demasiado apasionado y si alguna vez llegaba a sentir la mitad de eso por alguna mujer tendría suerte. A mi me pareció que era demasiado adulador y exagerado pero solo sonreía y asentía mientras el hablaba. Luego hablamos un poco de Venezuela y me contó de su cabaña, de por que se había mudado a París y que estaba abandonada. Yo me mostré interesado y el se prestó a cedérmela temporalmente. Lo tomé como una señal y la aproveche. En una semana estaba en Venezuela frente a la cabaña la cual era perfecta. Vivía excluido del mundo, excluido de ti y excluido de todos. Esa soledad se juntaba con la neblina y colaboraban para crear el ambiente justo para entregarme a la melancolía que tanto disfruté y aproveché para crear. Dicen que la melancolía y la tristeza son malas compañeras pero siempre preferí sentir eso a pasar la vida luchando por no sentirlo como muchos lo hacen, terminan intentando sentirse vivos sintiéndose mas muertos.

Al año decidí que era tiempo de salir de ese sepulcro voluntario y volví a Francia por un tiempo, dejé todas mis pinturas en la cabaña como agradecimiento y si el dueño se enamoró de ti por mis poemas se enamorará aun mas por mis pinturas. Ninguna tenía tu cara o tus ojos pero todas hablaban de ti, como todo lo que hago de un tiempo para acá. El punto es que volví a París pero esta vez todo fue distinto. Esta vez no me recibiste tu con tus piernas esculturales ni tus hombros de sirena. Esta vez me recibió París, y a París decidí aprovecharla.

Al principio me entregue al libertinaje sexual, aprendí a usar mi acento latino y mis antecedentes artísticos para meter mujeres en mi cama y por un tiempo lo disfruté al máximo. Decenas de mujeres pasaron por mi cama algunas incluso al mismo tiempo. Pero al tiempo fue claro lo que siempre supe y nunca me deje aceptar probablemente porque disfrutaba la atención, no soy fanático de la promiscuidad, necesito intimidad emocional. Decidí abandonar esa vida y probar suerte con las relaciones comprometidas de nuevo.

Tuve un par de novias. Algunas hechas a la medida para mi, hermosas, cultas, graciosas, mucho mas graciosas que tu. Algunas sabían de películas y otras de deportes, cosas que nunca pude compartir contigo.

¿Sabes cuando encuentras a la persona perfecta en el momento incorrecto?

En una ocasión estuve un mes entero viendo fútbol con una novia todos los fines de semana, todos los partidos eran una discusión para probar la supremacía de conocimientos y todas esas discusiones culminaban con sexo apasionado para probar la dominancia sexual. Cuando no veíamos fútbol veíamos películas. A veces íbamos al teatro o a los museos. A veces ella solo se sentaba a verme escribir, no de la forma que te hace sentir presionado sino de la forma que te hace sentir apreciado. Fueron buenos tiempos, tiempos para enamorarse. Pero era justamente eso, tiempos para enamorarse de los cuales no me enamoraba. Yo no entendía, no entendía como tenía a la mujer perfecta frente a mí y no la apreciaba como se lo merecía hasta que un día me di cuenta de todo. Ella era perfecta, no había duda al respecto, ella era perfecta pero ella no eras tu. La hubiera conocido antes y no habría duda que la habría amado, pero ella no era para mi, o no lo fue en ese momento.

El día después de darme cuenta de eso terminé todo con ella, no podía ser el hombre que le hiciera eso a sabiendas. Sufrió mucho durante la separación y al verla sufrir a ella sufrí yo también. Te odié y me odié a mi mismo por un tiempo, un buen tiempo. Aún no estoy seguro si me dejare de odiar a mi mismo por hacerle eso a ella.

Hoy debes estar viviendo en algún lado de Europa, quizás estés incluso en Italia o aqui mismo en Bari. Quizás nos encontremos en el tren de vuelta a París. Quizás seas incluso esa chica de espaldas cerca de la entrada principal. Ahora que la detallo se parecen a tus piernas, me recuerda mucho a tu espalda. No, no puede ser, no puedes ser tu. Solo estoy alucinando, es solo el golpe de que vuelvas a mi mente luego de reprimirte por tanto tiempo, los sentimientos juegan con mi cerebro y mi cerebro juega con mi percepción.

¡Esa maleta! Creo recordar que tenías esa maleta. Su forma de pararse, es como una bailarina, camina con gracia, camina como tu. ¿Será posible que seas tu? ¿Será posible que nos volvamos a encontrar al fin? Empiezo a caminar hacia ti, ya no hay duda que seas tu. No puedo evitar acelerar el paso y antes de darme cuenta estoy corriendo hacia ti, no puedo creer que al fin te volveré a ver. Dejo de correr justo antes de llegar para no asustarte y tomo tu hombro desde atrás para voltearte sutilmente. Volteas y no te muestras sorprendida, solo sonríes, sonríes como si supieras que estaba ahí, como si supieras que no importa cuando fuera algún día iba a llegar por tu espalda e iba a tomar tu hombro para voltearte y enamorarnos de nuevo.

De pronto me toman a mi por el hombro, me toman y me sacuden, me sacuden demasiado fuerte y te pierdo de vista. Me cuesta enfocar y me habla un hombre con sombrero. Me dice que ya llegué a París y que debo bajarme del tren. Me doy cuenta que estoy solo en el tren y que a pesar que me despierto fácilmente decidí aferrarme a este sueño con fuerzas porque te tenía ahí conmigo.

Te pienso, y por pensarte te sueño, y por soñarte te veo en todos lados a pesar que nunca estés.

Nobleza

Hoy vi el máximo acto de nobleza. No fue un héroe en particular ni una gran historia que cambie al mundo, pero pregunto...

¿Hay algo mas noble que vender libros en los semáforos de un país que no lee?

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver pero no hay mas noble que el que se empeña en que abra los ojos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Si es que es posible.

Me mudé a París. Me mude a un pequeño apartamento que apenas y puedo pagar con lo que ahorré trabajando después de graduarme de la universidad. Siempre maldije mil veces lo poco que uno ganaba a pesar de ser licenciado. Pero gané algo, lo suficiente para alquilar por unos cuantos meses un pequeño apartamento. Uno de esos apartamentos con olor a anciano, las paredes con pintura abombada por las filtraciones y una que otra cucaracha correteando por ahí. Solo pienso: mejor cucarachas que ratas.

El apartamento es barato, y tiene potencial. Tiene balcón, eso fue lo que me hizo tomar la decisión. No tiene la mejor vista posible, cuando me asomé la vez que fui a ver el apartamento solo veía a un par de chicos jugando fútbol abajo y la anciana del frente guindando su ropa con menos prendas de lo que me hubiera gustado verla. Sin embargo el balcón es liberación, quizás porque el día que me sienta muy mal me pueda lanzar fácilmente pero mas porque es posible escaparse de la realidad momentáneamente así sea de mentirita asomándote un rato para alejarte de los gritos en francés que atraviesan las paredes del apartamento de al lado.

Una mañana me asomo, me siento en un banquillo de madera y prendo un cigarro. No me gusta fumar pero me pareció necesario aunque sea una vez prender un cigarro estando asomado viendo París. Aspiro un poco del cigarro y decido que no valió la pena el experimento y lo apago. Miro el horizonte y una figura molesta el rabillo de mi ojo solo lo suficiente para darme cuenta que existe pero al mismo tiempo pidiendo a gritos que volteara. Volteo a la derecha y en el balcón junto al mío está una chica. ¡Y que chica es esta!

No parecía francesa, parecía mas latina. Yo solía jugar a eso, adivinar quienes son los latinos en París, y eso que son unos cuantos. Pero estoy divagando, con ella no creí equivocarme. Latina hasta los huesos, y con poco pudor. Se asomó en el balcón con una franela ni siquiera lo suficientemente larga para cubrir su estomago, igual quien soy yo para juzgarla, seguro le gustaba dormir así. Yo solo debía estaba agradecido que tenía una buena vista de sus piernas.

¿Ustedes creen en el amor a primera vista? Yo tampoco, sin embargo ese día lo dude. Una mujer de piel canela, piernas de bailarina, estomago de modelo, pelo de leona y boca de mulata. Tenía los senos pequeños pero a mi me gustan así. Perfecta la niña por donde la vieras. Yo me quedo mirándola, intento no parpadear para no perderme ni un segundo de su perfección y ni siquiera me preocupo por no parecer un pervertido.

Ella se estira y confirma mis sospechas de bailarina al levantar una pierna para estirarla también, creo que mas por costumbre que por necesidad. Raramente estiro las piernas en la mañana. De pronto ella entra y yo maldigo la vida por ponerle fin a ese momento. Inspecciono un poco su balcón con la vista y veo unos libros, Pablo Neruda, Vargas Llosa y Gabriel García Marquez. Latina y culta ademas. Cuando pienso que nada podría ser mejor y que debo encontrar una manera de sacarle conversación inmediatamente a mi vecina, escucho una canción de Bud Powell saliendo de su apartamento y ya es claro para mi que estaba enfrentándome a la mujer de mi vida.

Yo me acerco al borde de mi balcón para escuchar mejor la música y cierro los ojos al tiempo que muevo la cabeza al ritmo del piano. De pronto escucho "Bonjour" y abro los ojos al mismo tiempo que salto para atrás, tropiezo con el banquillo y me caigo. Ella se asoma para asegurarse que estoy bien, yo sonrío un tanto incomodo y avergonzado, ella sonríe y me mira detalladamente. Por momentos pensé que el sol estaba detrás de su cabeza y era lo que me deslumbraba, sin embargo era demasiado temprano, el sol no sale sino una hora mas tarde aproximadamente. Recorro su cara con mi vista en lo que siento que es una eternidad y me maravillo con cada una de sus facciones, me llama mucho la atención un dije de león que tiene en su cuello. Quizás creía en el horóscopo o quizás era un homenaje a su pelo o su carácter.

Yo me levanto, y ella me pide perdón en francés. Yo le digo que no se preocupe y ella se emociona al escucharme hablar castellano. Ella me invita a desayunar en su casa, lo cual yo acepté desde que la vi por primera vez. De pronto despierto en Maracaibo.

A veces me invento historias. Seguro si nos hubiéramos conocido así no pensáramos que es demasiado complicado, no pensáramos que somos muy diferentes y que no funcionaría.

Probablemente lo intentaríamos y probablemente nos enamoráramos, o yo me enamorara mas, si es que es posible.

Lastimosamente la gente no se muere de amor.

Una vez leí que el amor es como la locura y me pregunte si el amor es enfermedad cual sería su cura. ¿El tiempo?

Y luego dije: Nah, si el amor fuera enfermedad hace rato que me hubiera muerto por ella.

Lastimosamente la gente no se muere de amor. Ojala esa fuera la primera causa de muerte en el mundo.

Aunque no lo sepas.

En ocasiones me imagino contigo, leyendo juntos y tomándonos un té

En ocasiones cuestiono todo lo que creo de que no funcionaríamos

En ocasiones te puedo decir a la cara que eres hermosa como me gustaría hacerlo todos los días

En ocasiones me abrazas como si me quisieras decir algo que soy muy ciego para ver

En ocasiones nuestras miradas se cruzan y en un segundo dicen mas que todos mis poemas

En ocasiones no entiendo como soporto no besarte cada vez que te veo

En ocasiones eres mía, aunque no lo sepas.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La complejidad del egoísmo

Abro la nevera y veo una gran jarra de toddy.
No me provoca dulce, lo aparto y me tomo el jugo de naranja. Me siento mas sano.
Me conecto al facebook y ella me dice que quiere tomar toddy.
Voy y me tomo el toddy.

El egoísmo se disfruta.

También aprendí que a veces puedo ser mas hijo de puta de lo que me gusta aceptar.