lunes, 31 de enero de 2011

Libertad

Hoy luego de ver la película Persepolis por 8va vez aproximadamente decidí escribir una nota para promover ciertos pensamientos que se expresan en la película.

Pudiera hablar del ser humano en general pero en los tiempos que vivimos me parece mas inmediato hablar del venezolano en un vago intento de ayudarlo a reflexionar.

Vivimos en un país plagado de cosas que no nos gustan y cosas que nos gustan, muchas personas dicen que no cambiarían a su país por nada y no es por casualidad que la mayoría nunca ha sabido lo que es vivir fuera del mismo.

La juventud en general en Venezuela ha crecido y vivido bajo el mando de Chavez y es muy difícil para nosotros hablar de un mundo sin él ya que en verdad no lo conocemos o no lo recordamos ya.

Tenemos mas de 10 años años bajo el mando de este señor y ya yo no me siento libre en un país autodenominado demócrata. Las libertades que necesitamos se nos han ido agotando una a una y mientras que el concepto de felicidad de la juventud materialista es gastar medio millón de bolívares cada fin de semana la juventud lectora y exploradora se siente cada vez mas enjaulada.

Vivimos tan enfocados y determinados en ser felices que en algún momento dejamos de darnos cuenta que no somos libres.

¿De verdad te puedes considerar libre en un país que no puedes salir a la calle a tomar fotos por miedo a que te roben? ¿Donde te da miedo responder un teléfono celular en la calle? ¿Eso no anula el uso del celular en general? Me pregunto yo, ¿El concepto del teléfono celular no es estar comunicado en cualquier parte que te encuentres?

Como siempre le he dicho a cada camada de europeos que vienen a sentir la experiencia de vivir en un país podrido hasta sus entrañas, el sentimiento mas menospreciado del mundo es el de la libertad.

La mayoría del mundo no aprecia lo que es poder salir a la calle y no estar con los 5 sentidos en alerta máxima buscando lugares a los cuales huir en caso de que explote una emergencia. Solo cuando les quitan eso es que aprenden a añorarlo y quererlo de vuelta.

Yo fui estudiante de intercambio, yo lo tuve, lo probé, lo amé y lo perdí. Es mi adicción mas fuerte y mi incomodidad mas grande en Venezuela.

Fui un extranjero en Islandia y ahora soy un extranjero en Venezuela.

Esperemos que este próximo año pase algo que de verdad cambie todo esto, pero mis esperanzas son vagas sino nulas. Nuestro presidente quizás es un gran problema pero el problema es el venezolano en general.

Creo que soy uno de los pocos que esta dispuesto a sacrificarse por alguien mas, yo señores, estaría dispuesto a dar mi vida porque en Venezuela sepan apreciar lo que es la libertad. Porque sépanlo, es el sentimiento mas menospreciado y sin embargo mas anhelado del mundo.

Es triste ver como en todo el mundo la gente lucha y muere por su libertad con ansias y honor mientras aquí la mayoría se dedica a ver los acontecimientos por televisión o ir a marchar por su libertad con una caja de cerveza.

Solo cuando aprendes a amar a algo y te lo quitan es cuando entiendes lo mucho que lo amabas.

Ahora escucho: Yann Tiersen - Comptine d'un autre été