martes, 27 de mayo de 2014

Vení.

Ven y te acuestas conmigo, quiero acariciarte tanto que nos encuentren en la sala de Emergencias y nuestros codos y rodillas enredados nos hagan parecer audifonos recién sacados de un bolsillo.

La soledad suena a motor de avión.

Suenan los aviones sobre mi y los busco pero no los logro ver. No se si es que ya pasaron o que van a pasar o quizás que las nubes no me dejan verlos. Pero los escucho y los busco infinitamente con la esperanza que alguno vuele bajo y me saque de este estanque el cual estoy cansado de recorrer solo.