miércoles, 5 de noviembre de 2014

Agradezcamos por la civilización.

Agradece que soy civilizado… porque de haberme mantenidos instintivo y carnal te hubiera perseguido entre edificios y carros desde el primer momento que te vi, cazándote entre la multitud, esperando el momento preciso para saltarte encima y dominarte para devorarte como caníbal hambriento. Y es que desde aquel momento donde mis ojos conocieron tu piel por primera vez, nada era más seguro para mí que el hecho de que eras absolutamente deliciosa.

Agradece que soy civilizado… porque gracias a eso ya no tendré el placer de chupar la carne de tus huesos pero al menos podré comenzar a comerte desde el paraíso entre tus piernas intentando consumirte una lamida a la vez.

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