miércoles, 8 de agosto de 2012

Lujuria a primera vista.

Si debo ser totalmente sincero, en verdad ni siquiera me caes tan bien.

O sea, podemos conversar por un rato pero me cuesta pensar en salir contigo y disfrutarlo por demasiado tiempo. Quizás saldríamos un par de veces, podría aguantar incluso un par de semanas pero es que la verdad no tenemos demasiado en común.

No te lo tomes a mal, a ti te gustan unas cosas pero a mi solo me interesa cogerte. Y es que así como existe amor a primera vista, contigo fue lujuria a primera vista.

No me mires así, yo sé que tú sabes de que hablo.

Podemos engañarnos y jugar al protocolo pero tu y yo sabemos bien que pasa. Nuestras caricias, nuestras miradas, nuestras propuestas... todo es un poco sucio, y lo digo en el mejor sentido de la palabra.

¡De verdad! En el mejor sentido... en el sentido de la emoción, en el sentido de dejarse llevar por los instintos, en el sentido de no pensar demasiado y empezar a sentir demasiado, en el sentido de dejar de pensar en consecuencias... en el sentido de hacerte mía... si... eso... hacerte mía... hacerte mía en mi cama, en mi baño y en mi cocina, tenerte desnuda y besarte cada lunar que vaya conociendo y soplarte la espalda para que te erices como cuando te acaricio la parte de atrás del cuello, en el sentido de que me hales el pelo y lo aprietes mientras tiemblas bajo mi dominio y estés a la merced de mis manos y mi lengua.

(Suspiro)

Guao, eso pues jaja, debo calmarme... en fin, eso... de hacerte mía, aunque sea un par de veces ese día.

Ahora estás sonriendo, ¿Ves que tenía la razón? Tu sabes bien de que hablo.

 Dejemos de gatear y comencemos a correr entonces.

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Aló?

-¿Aló?
-Hola. Te llamé anoche.
-Yo sé.
-¿Por que no me atendiste?
-No me provocó.
-...
-¿No dirás mas nada?
-...
-¿Puedo trancar el teléfono entonces?
-No seas así.
-¿Cómo?
-Así como estás siendo.
-¿Cómo?
-Un maldito.
-¿Como has sido tú todo éste tiempo?
-... ¿Sabes? Se enteró de todo.
-¿Y?
-Creo que me odia.
-Bueno, yo también lo hago.
-¿Me odias?
-Si.
-¿No me amabas?
-También.
-...
-...
-A veces me siento mal por todo pero es que es divertido. Entiéndeme.
-Te entiendo perfectamente, también fue divertido cogerte.
-... A mi también me pareció.
-Reconocí el sonido de ti sonriendo. ¿Cómo se enteró?
-Me preguntó.
-¿Por que te preguntó?
-No se, lo sospechaba creo.
-¿Y le dijiste la verdad?
-No tengo por qué mentirle.
-¿Y ahora?
-Y ahora te estoy llamando por teléfono.
-... ¿Te dejo la puerta abierta?
-¿Que quieres que me ponga?
-Lo mismo de la otra noche.
-Está bien. Ya voy saliendo.
-Hey.
-¿Qué?
-¿Volverás con él?
-No sé, ¿Que dices tú?
-No me importa.
-¿No?
-No.
-¿Dónde te dejo la llave cuando cierre?
-En el matero de siempre.