viernes, 7 de febrero de 2014

Insomnio inducido.

Dos amantes se toman de la mano y comienzan a caminar admirando su lado del camino asumiendo que la otra persona también lo hace. Un día después de tiempo caminando sienten un jalón en el brazo, ambos voltean y se sorprenden al descubrir sus brazos largos, estirados y tensos como un chicle masticado sobre un terreno entre los alejados caminos de los amantes, se miran a los ojos y entienden todo. Ambos asumían que su amante les diría algo pero en realidad eran sus brazos advirtiendo que el otro estaba tan lejos que o soltaba su mano o se rompía.

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