martes, 13 de marzo de 2012

Que tan duro es el piso.

Y entonces finalmente encuentras un pilar donde apoyarte y cuando te intentas apoyar ese pilar te empuja de vuelta y pierdes el equilibrio, intentas agarrarte de algo pero te das cuenta que los pilares donde te apoyabas antes no están y de pronto gracias a ese empujón inesperado recuerdas que tan duro es el piso.

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