Y un día caminando por la calle veo una de esas heladerías de haga su mismo sabor en el centro.
Entro y pido un helado sabor a ti en una barquilla doble. Me dan la barquilla, camino hacia la puerta y la boto en la basura.
Probablemente tengan bien los ingredientes pero solo se deben mezclar bien en tu boca. Ya llegará el día en que la pruebe, tu boca, no la barquilla.
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