sábado, 18 de febrero de 2012

Hola... para bien o para mal.

Un día caminando en el mercado de frutas cerca de mi apartamento en París veo a una chica. No es una chica que resalte normalmente y mucho menos en París. Es una chica de baja estatura, pelo castaño y piel clara. Quizás podría resaltar por sus piernas o sus senos pero no era la única chica con senos y piernas lindas del mercado de frutas.

No se, no es el tipo de mujer que normalmente me llama la atención sin embargo en ese momento me pareció fascinante. Era casi como si brillaba entre la gente y me era imposible quitarle la vista de encima. De pronto siento que el señor que vendía las manzanas me hala el brazo porque había intentado llamar mi atención  un par de veces pero yo en realidad nunca lo escuché. Debe tener mucho que ver con el hecho de que en ese momento para mi existíamos solo ella y yo en París y probablemente en el mundo entero.

Veo al vendedor de manzanas y le pago, le pregunto por la chica y me dice que es latina y que siempre esta en el mercado los martes en la mañana y los viernes en la tarde. Latina... me vine a Francia a alejarme de todo y termino fascinado por una latina una vez mas. La veo irse hipnotizado subiendo las escaleras casi flotando por el mundo y me aseguro de estar en el mercado el martes en la mañana.

Ese fin de semana fue el mas largo de toda mi vida, nunca había tenido tanta expectativa por ver a lo lejos a una desconocida y sinceramente eso me hacía sentir un poco extraño. Decidí que no la observaría a lo lejos sino que me acercaría, le hablaría y empezaría nuestra historia, no importa cual fuera el resultado verla a lo lejos no iba a satisfacer mi sed. Necesitaba saber por que resaltaba entre la gente y como fue capaz de llamar mi atención a tanta distancia con solo un brochazo de su cara y su pelo en el rabillo de mi ojo.

Llega el martes y llego al mercado casi como si lo quisiera abrir yo mismo. Simplemente no estaba dispuesto a perder la oportunidad de verla y hablarle por llegar unos pocos minutos mas tarde de lo que debía. Los primeros 10 minutos parecieron infinitos y decidí intentar engañarme a mi mismo concentrándome en algunas frutas que comprar o algunas personas que pasaban pero la verdad es que a cada oportunidad que tenía volteaba hacia las escaleras por las que se fue aquella vez que me tuvo hipnotizado.

De pronto una ráfaga de viento me soba la cara casi llamándome a voltear hacia el lugar por donde se fue, y viene ella caminando a lo lejos con una franelilla azul que logra hipnotizarme una vez mas. Se acerca cada vez mas y de pronto caigo en cuenta que tengo rato largo mirándola casi sin parpadear, reacciono justo antes de que se de cuenta y volteo a mirar las manzanas una vez mas.

Se acerca hacia el puesto de manzanas, tengo un mini ataque de pánico que logro contener y le doy la espalda para fingir naturalidad. Se para detrás de mi y agarra un par de manzanas y veo su brazo derecho con unos 8 lunares listos para ser conectados por caricias de mis dedos, me choca el hombro pasando a mi lado y su pelo roza mi cara. Si mis ojos ya eran esclavos a su cuerpo mi nariz se volvió esclava de su pelo inmediatamente.

Recuerdo mi conversación conmigo mismo y decido que era el momento de dar el primer paso para empezar nuestra historia, para bien o para mal. Quizás puede durar un saludo, un par de meses o una relación larga pero nuestra historia empieza aquí y empieza hoy. Me acerco a la chica, está agarrando unas mandarinas y me paro a su lado. La chica me mira y me sonríe esperando que dijera algo.

Yo la miro a los ojos, esos ojos que ya son dueños de los míos, veo sus labios, veo su nariz de forma divertida que me recuerda a Dr. Seuss, veo sus pómulos colorados y vuelvo a sus ojos.

Abro mi boca y digo:

-Hola... para bien o para mal.

Ella me mira a los ojos y siento que es capaz de leer mi mente. Sonríe y me dice Hola. Nunca un simple "Hola" había sido tan satisfactorio.

Y así empieza una nueva historia, finalmente, justo como lo necesitaba.

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