Te abrazo, pero cuando las piezas no están donde deberían ir, dejan de encajar correctamente y no funcionan como deberían.
Te abrazo, apretándote hasta que te acoples de nuevo, como un hombre terco reparando las cosas rotas con cinta plástica.
Te abrazo cada vez más fuerte, intentando asfixiar el sentimiento de culpa que me recuerda todos los días que fui el culpable de mover alguna de esas piezas que dejaron de encajar.
Te abrazo, pero a veces; aunque me cueste admitirlo, la vida se puede parecer al JENGA, donde ocasionalmente es mejor derrumbarse para volver a encajar como es debido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario