Pobrecita la luna, a primera vista se ve tan feliz e imponente que nadie se ha detenido a pensar que se debe sentir muy sola brillando con luz prestada, rodeada de diminutos fantasmas que se niegan a aceptar su propia muerte y danzando eternamente alrededor de la tierra, seduciendo su vestido hecho de agua.
Pobrecita la luna, tan hermosa y solitaria, quizás el mejor día de su vida fue cuando algún alma caritativa; pensando en ella seguramente, decidió fundar NASA para irla a visitar.
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