martes, 7 de enero de 2014

Poesía fetichista.

En la reunión de fetichistas es la primera noche de poesía, Eduardo un joven de unos 30 años muy delgado y cabello despeinado se para frente al micrófono entusiasmado, se limpia la garganta con un gruñido y comienza a leer un pequeño papel:

Quisiera ser un tampón y me introdujera en su vagina
Y es que el rojo brillante de su regla con mi cabello combina
A veces corto mis brazos pensando en mi Carolina
E imagino que ese dulce de su entrepierna origina

Eduardo se toma un momento, cierra los ojos y respira profundamente.

La lamo desesperado como adicto a la heroína...

Eduardo se relame los labios.

E imaginar que corre por sus piernas me llena de adrenalina.

Se comienza a escuchar un rumor entre el público. Eduardo se nota completamente excitado, mira alrededor y aprieta su entrepierna. Eduardo mira el papel en su mano y mira al público pero no logra concentrarse. Cada vez aprieta su entrepierna con mas fuerza, finalmente toma el micrófono y dice: "Voy a tener que tomar un pequeño descanso para ir al baño. Muchas gracias." Eduardo se baja corriendo del escenario y se escuchan un par de aplausos solitarios. Igual fue un héroe, nadie pudo terminar sus poemas esa noche.

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