martes, 28 de mayo de 2013

Recaida.

Como las moscas que chocan constantemente contra el vidrio jurando en cada ocasión que ese vidrio ya no estara y esta vez si lograran llegar a su tan anhelado destino. Como el suicida que se arrepiente a mitad de camino luego de que se tiro del techo del edificio mas alto de su ciudad esperando de alguna manera la gravedad lo ayude a devolverse. Como el niño que piensa que si solo da dos pasos en cada cuadrado de la acera frente a su colegio ganará la final del partido de futbol que tiene tiempo esperando. Como ellos, como cada uno de ellos. Soñadores crédulos todos. Como yo.

Una vez leí en algún lado que una vez que te vuelves adicto a algo nunca dejaras de serlo, en el mejor de los casos aprenderas a lidiar con tu adicción esperando que nada logre empujarte a recaer. Y bueno... yo recaí obviamente. (Claro, como si no disfrutara recaer)

Como la mosca contra el vidrio, como el suicida arrepentido, como el niño inocente... siempre soñando con cosas que no controlo y que nunca podre controlar.

Pero hey, ¿Si no hay sueños y esperanzas entonces que queda? Quedas tu para revivirlos y empujarme a recaer. Recaer en tí... claramente.

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