lunes, 8 de diciembre de 2014

La neurosis del romance.

El héroe ve a una chica por primera vez en la entrada del museo y se fascina por su belleza y por sus increíbles ojos verdes. Se imagina presentándose y conversando. La hace reir e intercambian un par de miradas románticas. Al otro día salen juntos al cine y le acaricia la mano sin querer y ella lo mira y sonríe. En la fila de taxis ella lo abraza y él le huele el cabello que huele a shampoo de frutas. Se montan en el taxi y antes de bajarse en su parada se dan un suave beso en la boca. Ese fin de semana él le cocina y luego de acurrucarse bajo el edredón ocultándose del frío se besan apasionadamente y hacen el amor. Comienzan a enamorarse y se escriben constantemente. Ella le presenta a sus padres y viajan juntos. Él le cuenta de sus metas y ella de su futuro. Discuten vivir juntos y tener un perro. Ella comienza un nuevo trabajo y logran mudarse a un pequeño apartamento que pintan juntos semidesnudos en pequeños descansos entre cada sesión de sexo. Comienzan a separarse y cada vez hacen menos seguido el amor. El héroe la visita un día en el trabajo haciendo un esfuerzo por revivir la llama y se sorprende al encontrarla muy coqueta con un compañero. Ese día en la casa pelean y ella sale molesta de su casa. Él la llama toda la noche y ella no contesta, el heroe destroza el apartamento en un ataque de incontrolable ira. Al otro día ella llega llorando al apartamento, él levanta la cabeza sentado en el colchón en el suelo y ella susurra entre llantos que estuvo con su compañero porque temía que su rutina la esclavizaría. Ambos lloran y deciden que seguirán sus vidas lejos del otro porque ya lo que tenían había llegado a su fin. Años después de todo esto el héroe sigue pensando en lo increíble que fueron los momentos que pasó con su amada cada vez que ve algo de tonalidad verde esmeralda como aquellos ojos que lo cautivaron en la entrada del museo aquel día.

El héroe ve a una chica por primera vez en la entrada del museo. La chica de ojos verdes se acerca a él y le pregunta donde está el baño. "Maldita" responde él y se va molesto esperando que haya aprendido la lección por lastimarlo. Está tranquilo, sabe que esquivó una bala ese día.

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