domingo, 5 de abril de 2015

Oda a tu entrepierna.

Como náufrago desesperado bebiendo agua del mar, beber de ti es solo una ilusión infinita que causa cada vez más sed. Sin embargo disfruto esa ilusión maldita que me esclaviza sin fin entre dos pilares llenos de poros erizados sosteniendo una magnífica estatua de una espalda erguida soltando un gemido eterno de placer.

Maldito sea el que declaró que lamer tu entrepierna es pecado pero de ser así mi lengua me arrastrará sin esfuerzo al infierno donde ni los propios ángeles que se apiaden y me den agua que metan escondida desde los cielos serán capaces de saciar la sed de ti que me azotará hasta el mismísimo fin de los tiempos.

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