martes, 6 de noviembre de 2012

Filósofo pesimista 2.

Un hombre borracho está sentado en un autobús  mira al frente y está una pareja joven riéndose y besándose frente a él. El hombre mira a la chica, y luego al chico.

Hombre: Ya te pegó cachos, ¿Verdad?
Chico: ¿Disculpe?
Hombre: Ella... ¿Ya te pegó cachos?
Chica: Eso no es problema suyo.
Hombre: Esa no es una buena respuesta.
Chico: Señor...
Hombre: No no, es que se nota.
Chico: ¿Que se nota?
Hombre: Que te engaña constantemente.
Chico: ¿Constantemente?
Chica: ¡Oiga!
Hombre: Tranquila, yo no te estoy juzgando.
Chica: Creo que debe dejar de meterse en la vida de los demás.
Hombre: Creo que debes dejar de meterte a los demás.
Chica: Lo que yo haga con ellos...
Chico: ¿Con ellos?
Chica: Quiero decir...
Hombre: Te lo dije.
Chico: Me habías dicho que había sido solo Eduardo.
Hombre: Así dicen.
Chica: Fue solo él... en aquel momento.
Chico: ¿¡Como!?
Hombre: Típico.
Chica: O sea...
Chico: Me prometiste que no mas.
Chica: Pero es que...
Hombre: No la juzgues. La vida es así.
Chica: ¡Señor!
Hombre: Tranquila, yo te entiendo.
Chico: ¿Con quien mas?
Chica: Solo con Alberto...
Hombre: ¿Y?
Chica: Juan.
Hombre: ¿Al mismo tiempo?
Chico: ¿¡Al mismo tiempo!?
Chica: ¡No!

El chico se levanta, y le grita al conductor del bus.

Chico: ¡Señor, por donde pueda!

La chica lo hala por el brazo, el chico se suelta y se baja apurado del autobús  La chica lo persigue, se detiene, voltea y mira al hombre borracho.

Chica: ¡Gracias! ¡Maldito!

El hombre la observa inexpresivamente. El autobús se aleja y al cruzar se observan una pequeña silueta persiguiendo a otra que la ignora. El hombre voltea a mirar una señora que lo observa con cara de molestia.

Hombre: Y es que si la infidelidad fuera un error ortográfico ya la Real Academia Española la hubiera aprobado por uso popular.

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