viernes, 7 de septiembre de 2012

Te odio.

Un hombre de apariencia desarreglada, pelo largo grasoso y barba larga está sentado en un café boceteando un retrato de una chica. Levanta una taza de café y toma un pequeño trago, pone cara de desagrado, mira la taza y la vuelve a poner sobre la mesa. Mira hacia las mesas alrededor y agarra un pote de azúcar de la mesa de al lado y echa bastante azúcar dentro de la taza. Con el dedo índice de la mano derecha revuelve el café dentro de la taza y al terminar hace unos trazos en el cabello de la chica con el café que quedo en su dedo.

Una chica hermosa de pelo marron y piel clara sale de una puerta al fondo del café, el hombre se pone nervioso inmediatamente. La chica sale de la barra, se acerca al hombre y éste oculta rápidamente el dibujo. Ella lo mira, sonríe, le dice: “Te traje lo de siempre” y pone un plato de croissants sobre la mesa. Él la mira a los ojos un momento, asiente nerviosamente y mira el plato sin decir una palabra. Ella lo mira esperando que vuelve a mirarla a los ojos, pone cara de decepcion, se voltea y vuelve a su puesto detrás de la barra.

El hombre la mira sin que ella lo note, saca la hoja con el dibujo debajo de las otras hojas y dibuja un poco mas mirándola a ella disimuladamente, hace un par de trazos mas con un carboncillo, golpea la mesa en frustración suavemente para no llamar la atención, se levanta, deja un dinero en la mesa y se va sin mirar hacia atrás dejando los croissants intactos.

El hombre llega a su casa, abre la puerta y entra a su sala de paredes blancas con muy pocos muebles. Lanza la puerta la cual hace un sonido muy fuerte, tira todo lo que traía en la mano al piso e inmediatamente después golpea la pared. Se pasa la mano por el pelo y mira sus dibujos en el suelo. Recoge el boceto que estaba haciendo en el café, lo acerca a su cara y lo besa en los labios.

Mira hacia una de sus paredes y se acerca a una gran sabana que cubre algo. Hala la sabana violentamente y devela un cuadro muy grande de un dibujo no terminado de cuerpo completo tamaño real de la chica del café. Él mira el cuadro y baja la mirada hacia unos cuantos potes de pintura, brochas y pinceles al lado del cuadro, se agacha, agarra una brocha y comienza a hacer trazos en el pelo. Camina hacia una mesa y prende un porro que está a la mitad, fuma un par de veces y lo apaga en un cenicero.

El hombre despierta en la noche, se levanta en la penumbra con dificultad y tumba un par de botellas vacías de jarabe para la tos, se acerca hacia la pared y prende la luz. Se acerca al cuadro ahora terminado, se para frente a él por unos minutos y besa en la boca a la chica del cuadro. 

Unas manos lo empujan hacia atrás, la chica sale del cuadro y lo mira picaramente a los ojos, se acerca a el y lo vuelve a empujar fuertemente cayendo el hombre sentado en una silla. Ella se acerca a el bailando sensualmente. El hombre esta estático mirándola y ella lo mira mientras se mueve lentamente y se toca el cuerpo. La chica se acerca y da vueltas alrededor de la silla bailando mientras él la mira fascinado. Él se levanta y se acerca a ella, ella lo mira a los ojos y él le devuelve la mirada, la observa incrédulo y se acerca lentamente. Pasa la mano por su cabello de la misma manera que paso sus dedos por el boceto del cafe provocando que cambie de color, ella lo mira sonriente. El hombre la abraza y le huele el cabello, la vuelve a mirar a la cara y la soba lentamente con su mano, pasa sus dedos alrededor de su boca y vuelve a sus mejillas. Al sobarle la mejilla sus dedos hacen que su piel se derrita develando un color negro. El hombre se asusta y da unos pasos atrás, se mira la mano y está llena de pintura del color de la piel de la chica, el hombre la vuelve a mirar y ella se va despedazando y caminando hacia el de manera cada vez mas forzada.

El hombre da unos pasos mas atrás abre una gaveta de una mesa, saca muchos papeles con escritos a mano que caen al piso y saca una pistola. Las lágrimas corren por sus ojos y caen sobre los papeles corriendo el grafito del lápiz. El hombre apunta hacia la chica la cual se detiene, el se pone la pistola en la cien y llora, grita y luego vuelve a apuntar a la chica y dispara un par de veces con los ojos cerrados. La chica se desvanece al recibir los impactos y se devela detrás de ella el cuadro con un par de disparos en el corazón de la chica. El hombre se calma inmediatamente.

Se acerca hacia el cuadro, lo lanza contra el piso y encima le lanza todos los papeles que saco de la mesa. Saca un yesquero tipo Zippo del bolsillo y lo lanza encima de los papeles los cuales se prenden en fuego inmediatamente. Guarda la pistola y luego camina hacia la mesa donde dejó el porro, lo agarra y lo acerca hacia la llama de los papeles, lo prende, fuma un poco más y lo tira al fuego. El hombre observa inerte el fuego frente a él, dice sin inmutarse “Te odio.” y camina hacia el pasillo mientras el fuego sigue encendido.

El hombre despierta en su cama por la luz del sol pegándole en la cara, camina hacia la sala y mira la montaña de cenizas en el medio de ésta. Camina hacia uno de los cuartos y saca un gran lienzo del mismo tamaño del anterior hacia la sala. Hace unos cuantos trazados, agarra las llaves, muchos papeles y lápices y abre la puerta.

El hombre entra al café y se sienta. Observa a la chica de la barra y comienza a dibujar. La chica lo mira y sonríe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario