jueves, 15 de diciembre de 2011

El día que nadie se lanzó a presidente.

Y un día nadie se lanzó a la presidencia.

Llegó el día de las elecciones y no se inscribió ningún candidato.

El presidente actual ya no podía seguir en el poder por una ley que escribieron luego de que diagnosticaron una rara enfermedad que se contrae al estar mucho tiempo con demasiado poder, así que el presidente se vio obligado a terminar su mandato, abandonar su puesto y dejar el trono vacío por primera vez en la historia.

Al principio hubo gran confusión. ¿Se podía vivir sin presidente? ¿Sin un líder? ¿Sin un mesías? Esa confusión eventualmente se convirtió en pánico y ese pánico provocó una gran crisis.

Nadie iba a trabajar, nadie iba al colegio. La gente ya se había preparado para este momento por ordenes del último presidente, el sentía que debía hacer su última gran contribución al país antes de dejarlo y por esto ordenó a la gente almacenar comida y otros insumos para prepararse para el día sin presidente.

La prensa mundial estaba consternada. ¿Como avanza un país sin líder? ¿Que hace la gente si no se le dice que hacer?

Un día un hombre se queda sin comida. Era impensable, el se había preparado, el había seguido las ordenes. ¿Ahora que? ¿Como se puede sobrevivir sin comida? ¿A quien se le puede pedir ayuda?

Decidió consultar en internet pero recordó que tenía ya un par de días sin electricidad porque los trabajadores de la empresa eléctrica también se quedaban en sus casas.

De pronto recordó que tenía libros guardados, recordó que solía consultar libros cuando era joven y estudiaba en el colegio. Siempre le había gustado leerlos a pesar que a la mayoría de sus amigos le parecían aburridos, a el siempre lo ayudaron a aprender cosas nuevas, quizás ahora podrían ayudarlo también.

Bajo a su sótano y abrió una caja, la caja tenia un discman, un supernintendo, unas mascoticas virtuales y muchas otras cosas obsoletas desde hacía tiempo. Luego de sacar todas esas cosas encontró unos cuantos libros al fondo de la caja los cuales abrió y ojeo rápidamente. Los agarró todos, los subió a la sala cerca de la ventana y se propuso a leerlos.

Un día la vecina del frente se asoma por la ventana de la sala de su casa, ella está preocupada porque se está agotando la comida en su casa y tiene la vista perdida en el horizonte intentando encontrar una solución. En ese momento ve al señor de los libros llegar con bolsas de comida en una mano y bolsas de libros en la otra. Ella abre la puerta sin pensarlo y corre hacia el. El le cuenta de los libros y de todo lo que ha aprendido con los que tiene en su casa y los que están en la biblioteca ahora abandonada.

Ella le pregunta de la biblioteca, lee libros y encuentra comida, gracias a esto sobrevive y sobrevive su familia. La voz se corre, la gente empieza a salir de sus casas. Algunos empiezan a ir a trabajar, los profesores empiezan a ir a los colegios y a las universidades y los alumnos con ellos.

El país se normaliza, hay empleos, hay educación y ahora hay libros, muchos libros.

De pronto los libros están de moda. A Paris Hilton le toman fotos en una biblioteca, ahora todos leen, todos intercambian libros y todos escriben.

Pasa el tiempo, todos leen, todos son sabios, todos trabajan, todos estudian, todos empujan al país hacia adelante, gracias a todos hay progreso.

Un día varios años después la gente recuerda que siguen sin presidente. Deciden nominar al hombre que puso los libros de moda y es llamado a dar un discurso público.

Llega el día, hay prensa nacional e internacional, gran expectativa y sobretodo mucha tensión. ¿Que discurso dará el hombre que salvó al país? ¿El nuevo gran líder?

El hombre sube a la plataforma, le da la mano a un par de grandes escritores y se escucha los sonidos de sus zapatos acercándose al podio como si se tratara de un gigante de un cuento. El hombre se acerca al micrófono y se escucha un gran pitido agudo provocado por el feedback, la gente se perturba y el hombre se aleja del micrófono. Se escucha como se aclara la garganta, la gente está mas atenta que nunca, finalmente el hombre dice:

"¿Y si le dejamos los mesías a las iglesias?"

Y se va.

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